El Surf Cura

Foto cortesía Jonathan Fernández

Yo me quedo en casa.

Así lo decidí, así lo decidimos todos, tuvimos que hacerlo.

Llegó el Coronavirus, el Covid-19 nos ataca como un ejercito invisible que avanza implacable sobre los territorios, las fronteras no lo detienen, se mueve sobre el mar, deambula por las calles de las ciudades grandes o de pueblos más pequeños y (por lo que nos han dicho) nos acecha en el viento, el oxigeno ya no parece un lugar seguro.

De repente, se detuvo el mundo, las industrias, los gobiernos, las personas.

Pero más allá del miedo paralizante, no debemos olvidar que:

Nada ni nadie puede realmente detener a nuestro planeta.

Somos una especie fuerte, eso es una verdad gigantesca.

Pero, mientras estamos haciendo la Cuarentena en nuestros hogares, cumpliendo las recomendaciones de los gobiernos, las olas siguen viajando por el océano para romper en el (ahora) desolado sur de la Isla de Tenerife, las mareas siguen cambiando y el viento sigue moviendo las palmeras de Playa de Las Américas.

Nosotros no estamos allí, nuestra escuela Ika Ika Surf School está cerrada hasta nuevo aviso, tú no estás aquí, no puedes, no debes.

Parece que no es el momento para el Surf, para ser sinceros, realmente no es momento para nada que no sea relajarnos y esperar, aguardar con la mente positiva y el pensamiento puesto en la oportunidad que nos presenta este momento tan particular, único y poderoso.

¿Cómo podrías surfear ahora, con qué cabeza podrías sentarte sobre tu tabla a esperar la siguiente serie de olas?

No hay discusión, lo único seguro es la “No acción”, una reacción un poco extraña para nosotros, somos valientes por naturaleza, Somos surfers, estamos acostumbrados a movernos, a remontar, a remar, a caer y a volver a intentarlo. Somos intrépidos, el surf nos hizo así, sabemos que después de una ola mala siempre viene una buena, lo sabemos porque nos pasamos la vida coleccionando momentos irrepetibles, condiciones perfectas, minutos mágicos y segundos eternos sobre la superficie del océano en movimiento.

Este no es un artículo en el que vas a encontrar recetas curativas para elevar milagrosamente tu sistema inmunológico, tampoco te vamos a sugerir ejercicios para hacer en casa y fortalecer tu Surf lejos del Mar (eso ya lo hicimos aquí)

Esta publicación es una reafirmación de nuestra filosofía como Escuela de Surf y aunque suena muy “académico” para ser escrito por un surfero que se pasa la mitad del día mojado, enseñando a los turistas a ponerse de pie sobre una tabla de surf, este es un artículo que quiere conectar contigo, así como queremos que el Surf conecte contigo en todas y cada una de nuestras Clases de Surf.

Porque Surf es una palabra que dice mucho en sí misma y que al mismo tiempo es solo una etiqueta que no representa todo lo que significa correr olas.

El Surf cura, así de simple.

Cura el alma con alegría pura, recarga el cuerpo con energía verdadera mientras te llena la vida de momentos realmente trascendentales.

Cada ola es una terapia, una oportunidad, cada ola es como una canción que sólo suena una vez.

Cuando practicas Surfing, reconectas con un entorno que te modifica y que también puede ser modificado por ti.

Surf es algo que no podemos empaquetar y que aunque es más valioso que el dinero, nadie te podrá robar jamás.

Surf es la sonrisa cuando estás solo recordando esa última maniobra que casi te sale, Surf es el cansancio necesario de tus brazos, la victoria que te espera en cada ola.

Surf es el hambre implacable después de la sesión, la sed por olas más perfectas.

Surf eres tú queriendo surfear, solo o con nosotros.

Surf somos nosotros aprendiendo mientras te enseñamos.

En Ika Ika Surf School también extrañamos mucho al viento y al Mar pero aprovechamos esta pausa para dar las gracias al universo por este único momento en la historia de la humanidad, por darnos la oportunidad de estar cada día al servicio de quienes se atreven en venir a las Islas Canarias, desembarcar en Tenerife y entrar en Playa de Las Américas con nosotros a encontrarse a sí mismos sobre nuestros grandes Soft Boards.

Seguimos remando, como siempre.

Ahora toca esperar pero viendo hacia dentro, sonriendo y por supuesto soñando con las olas que vendrán, ahora más que nunca, pronto:

Nos vemos en el agua. 

 

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